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domingo, 6 de noviembre de 2011

¿Para qué (coño) sirve la Filosofía? (Parte II)


1.  Toda la gente que piensa que los filósofos son una especie de aristócratas sin otra cosa mejor que hacer que filosofar sobre la nada, ¿por qué lo piensa?  Respuesta: por ignorancia.  Ignorancia de lo que la Filosofía es, de la utilidad de la Filosofía, de la vida (y obra) de los filósofos.  Contrariamente a la ignorancia popular, los filósofos no sólo no viven y piensan desde una supuesta torre de márfil ajena a la realidad, sino que, precisamente por vivir tan intesamente dentro de ella, fueron objeto de censura, destierros (de todo tipo), incomprensión, cautiverio, penas de muerte, etc.  Nadie se molesta en quitar de en medio a quien ocupa su tiempo en vanas especulaciones; al contrario: se trata de quitar de en medio a quien, precisamente, puede quitarte a ti mismo de en medio porque puede mostrar (y demostrar) las mentiras que se ocultan tras un convincente discurso.




2.  Algunos ejemplos

SÓCRATES (470-399 a.C.)
El fundador de la Filosofía lo fue precisamente (sin ser consciente de que lo que estaba haciendo fundaba algo nuevo) por oponerse a lo que, en su tiempo, estaban llevando a cabo aquellos prostituidores del espíritu y mercaderes del saber, como los llamó Platón, que fueron los sofistas.  Por ser, además, un personaje incómodo para el poder, éste le quitó de en medio atribuyéndole un delito de impiedad (asebeia).  Lo de menos, por supuesto, era el delito; lo de más, deshacerse de aquel personaje tan incómodo. 
Como es sabido, Sócrates tomó sin oponerse la cicuta con que le condenaban a muerte.  Tenía 70 años.

La muerte de Sócrates (1787), de Jacques-Louis David

PLATÓN (427-347 a.C.)
Al contrario que Sócrates, Platón sí era aristócrata.  Esto no evitó que arrastrara durante toda su vida una frustración: la de no poder dedicarse a la política en Atenas.  A su pesar, el Estado Ideal que planeó en su República para su implatación en su ciudad natal nunca pudo ser llevado a la práctica (entiéndase, por supuesto, que nunca le dejaron).  Los motivos principales: era admirador de Sócrates (ya hemos visto qué relaciones tenía éste con el poder) y, además, sobrino de Critias, uno de los Treinta Tiranos (como suena) impuestos por Esparta cuando Atenas pierde la Guerra del Peloponeso, que no gozaban precisamente de buena prensa en aquella Atenas que venía de disfrutar de todo el esplendor a que la había conducido el régimen democrático de Pericles.
  
De modo que se puede decir que Platón sufrió una especie de destierro político durante toda su vida.  Y ello, sin duda, no fue porque viviera y pensara en ningún mundo de las Ideas ajeno a la realidad de su tiempo.


Dejo para el próximo capítulo dos ejemplos realmente sangrantes de las funestas consecuencias de esta  implicación de los filósofos en la realidad de su tiempo: Tomás Moro y Baruch Spinoza.


(Continuará...)

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